Lo que cuentan los códigos de los coches de la Plana
Buena parte del tráfico de Castellón es diésel que se mueve entre la ciudad, el puerto y los polígonos de la comarca por la CV-10 y la N-340. Son coches y furgonetas que alternan tramos rápidos con atascos de entrada y salida, y eso se refleja en los turbos: carbonilla en la geometría variable, actuadores perezosos y manguitos que acaban cediendo.
Cerca del mar, en el Grau o en el Pinar, la humedad salina oxida conectores y sensores. Un código de circuito abierto en el regulador del turbo o en un sensor de rueda a menudo no es la pieza, sino un conector verde de óxido.
Y en el centro, con trayectos de diez minutos, el problema es el contrario: motores que no llegan a temperatura y filtros de partículas que no regeneran. Por eso cada diagnosis empieza preguntando cómo se usa el coche.