Guía completa

Tres casos que se repiten

El del asiento. Alguien mueve el asiento del acompañante hasta el fondo para cargar algo voluminoso, o aspira debajo, y al día siguiente aparece la luz. Debajo de cada asiento delantero hay conectores del airbag lateral, del pretensor del cinturón y, en muchos coches, del sensor de ocupación. Basta un tirón para que uno pierda contacto. Se mide, se limpia o se cambia el conector y el problema desaparece.

El del volante. El claxon deja de sonar, los botones del volante no responden y, poco después, se enciende el airbag. Es la cinta espiral, una cinta plana enrollada que lleva la corriente al volante mientras gira. Con los años y muchos giros se rompe. Se sustituye y se centra la dirección para no volver a dañarla.

El del golpe pequeño. Un toque en un aparcamiento puede dañar un sensor de impacto delantero o su cable sin que el airbag llegue a saltar. La centralita detecta el circuito abierto y enciende el testigo.

Cómo trabajamos un sistema que no perdona errores

El airbag lleva una carga pirotécnica. Por eso el procedimiento es estricto: batería desconectada, tiempo de espera para que se descarguen los condensadores del módulo y nunca medir directamente sobre el airbag con un polímetro convencional. Primero leemos la centralita SRS con la máquina de diagnosis, que nos dice qué circuito se queja; después medimos ese circuito desde el conector hasta el componente.

Con el calor del verano en Castellón, los plásticos y conectores del interior trabajan más de lo que parece. Un coche que pasa horas al sol en un aparcamiento descubierto sufre dilataciones que, con los años, aflojan contactos. No es una causa que se pueda dar por hecha, pero sí una razón para revisar bien antes de pensar en el módulo.

Si ha habido un accidente

Cuando el airbag ha saltado, hay que cambiar más que el propio airbag: según el fabricante, pretensores, módulo o sensores. Lo revisamos pieza a pieza y, si el coche va por el seguro, consulta con el taller la disponibilidad para reparar tu vehículo a través de tu seguro de coche.

Antes de devolverte el coche

Se borran los códigos, se arranca varias veces y se comprueba que el testigo hace su encendido de prueba y se apaga. Si el fallo era intermitente, te pedimos que nos avises si reaparece. Y si tienes la ITV cerca, puedes aprovechar para hacer la pre-ITV en la misma visita.