Guía completa
Lo primero: lo que no está dentro de la caja
Abrir una caja de cambios es un trabajo grande, y muchas veces no hace falta. Antes de llegar ahí comprobamos lo que la rodea:
- El embrague. Si no desacopla del todo, las marchas entran con dificultad o rascan, sobre todo la primera y la marcha atrás.
- Los mandos. Cables estirados o casquillos del varillaje gastados hacen que la palanca no lleve la marcha a su sitio.
- El aceite. Un nivel bajo por una fuga en un retén, o un aceite viejo, cambia por completo el tacto de la caja.
- Los soportes. Un soporte de caja roto deja que el conjunto se mueva y provoca golpes y saltos de marcha.
Cajas manuales
En una manual los síntomas suelen ser mecánicos y bastante claros. Rascar al meter una marcha concreta apunta a su sincronizador; un zumbido que sube con la velocidad y cambia al soltar el acelerador, a rodamientos; una marcha que salta sola, a horquillas o piñones desgastados. En las furgonetas de reparto que tanto circulan entre los polígonos de la zona, con arrancadas cargadas y cambios continuos, vemos más desgaste de sincronizadores y del embrague que en coches de uso mixto.
Automáticas, doble embrague y CVT
Aquí la electrónica manda. Conectamos el equipo de diagnosis a la centralita del cambio para ver códigos, temperaturas de aceite y adaptaciones. Un tirón al subir de marcha o un cambio que tarda en entrar puede resolverse con un cambio de aceite y filtro y un reaprendizaje, o puede indicar un fallo en la mecatrónica o en los embragues internos. El calor del verano, con atascos y aire acondicionado, eleva la temperatura del aceite de las automáticas y lo envejece antes; por eso en estas cajas recomendamos no olvidarse del mantenimiento.
El cambio de aceite de caja
Lo hacemos con el aceite que especifica el fabricante, que en las automáticas es muy concreto. Un aceite equivocado puede provocar tirones o deslizamientos. En algunas cajas el llenado se hace a una temperatura determinada y con el motor en marcha; seguimos ese procedimiento.
Si hay que abrir
Si la avería es interna, te explicamos qué ha fallado, qué opciones hay (reparar la caja o sustituirla por una reconstruida) y te damos presupuesto sin compromiso antes de empezar.