Guía completa

Un sistema que no admite atajos

El AdBlue es una solución de urea que se inyecta en el escape de los diésel modernos para transformar los óxidos de nitrógeno en vapor de agua y nitrógeno. Para que funcione hacen falta varias piezas trabajando a la vez: depósito con calentador, bomba, inyector, catalizador SCR y dos sensores de NOx que comprueban el resultado. Si cualquiera falla, la centralita lo sabe, y la ley le obliga a avisar y, si no se repara, a impedir el arranque.

Por eso este tipo de avería llega al taller con prisa. En Castellón vemos muchas furgonetas de trabajo y turismos diésel de empresas de la zona cerámica, y para quien depende del vehículo, una cuenta atrás en el cuadro es un problema serio.

Lo que comprobamos, paso a paso

El líquido. Parece obvio, pero es la primera causa. Un AdBlue diluido, contaminado o cristalizado engaña a los sensores y obstruye el inyector. Medimos su concentración y miramos el depósito.

La dosificación. Con la máquina de diagnosis se pide al sistema que inyecte y se comprueba presión y caudal. Un inyector con costra blanca de urea pulveriza mal y el catalizador no recibe lo necesario.

Los sensores de NOx. Son los que con más frecuencia aparecen en los códigos. Antes de cambiar uno, comparamos los valores del sensor de entrada y el de salida con el motor caliente: a veces el sensor está bien y lo que falla es la reducción.

El calentador del depósito. En invierno el AdBlue puede congelarse; en una ciudad templada como Castellón es raro, pero si el calentador tiene un fallo eléctrico el código salta igual.

Por qué ensucian más los trayectos cortos

La urea necesita temperatura para descomponerse bien. En recorridos de diez minutos por el centro, con paradas continuas, el escape no llega a calentarse y parte del líquido se deposita en forma de cristales en el inyector y en el tubo. Es la misma lógica que ensucia el filtro de partículas en coches urbanos. Un trayecto largo por la AP-7 de vez en cuando ayuda a limpiar.

Lo que no hacemos

No anulamos ni emulamos el sistema. Es ilegal, el coche no pasaría la inspección y trasladaría el problema al siguiente dueño. Reparamos lo que falla, completamos los aprendizajes que exija el fabricante y hacemos un ciclo de conducción hasta que el sistema se valida. Con la diagnosis hecha te explicamos qué pieza ha fallado y te damos presupuesto sin compromiso.