Guía completa
El síntoma más desconcertante
Un día de calor, tras un trayecto, el coche se para en un semáforo. No arranca. Esperas veinte minutos, lo intentas de nuevo y arranca como si nada. Es un patrón muy típico de un sensor de cigüeñal que falla con la temperatura. En una ciudad con veranos largos como Castellón, este tipo de avería aparece sobre todo en los meses de más calor.
Qué hace el sensor
Lee los dientes de una rueda fónica unida al cigüeñal y manda a la centralita la velocidad y la posición del motor. Sin esa información, la centralita no inyecta ni da chispa: el motor gira con el motor de arranque, pero no arranca. Si la señal se corta en marcha, el motor se para.
Cómo lo comprobamos
Durante el arranque. Con la diagnosis conectada miramos si la centralita ve revoluciones mientras el motor gira. Si marca cero, la señal no llega.
El sensor y su circuito. Medimos alimentación, señal y continuidad del cable. El mazo suele pasar cerca del escape o del bloque, y el calor endurece y agrieta su aislamiento.
La rueda fónica. Si tiene dientes dañados o suciedad metálica pegada, la señal sale irregular aunque el sensor esté bien.
Fallos intermitentes. Si el coche solo falla en caliente, intentamos reproducirlo: motor a temperatura, prueba en carretera y observación de la señal. A veces calentar el sensor de forma controlada confirma el diagnóstico.
La sustitución
Montamos un sensor de calidad equivalente al original y comprobamos la distancia a la rueda fónica cuando el diseño lo permite. Si el acceso exige desmontar otros elementos, te lo explicamos en el presupuesto. Después, varios arranques en frío y en caliente y una prueba en carretera.
Si además aparecen códigos del sensor de árbol de levas, revisamos la sincronización entre ambos, porque podría haber un problema de distribución. Te damos presupuesto sin compromiso.