Guía completa
El dato que gobierna el turbo
El sensor de presión de admisión, o MAP, mide la presión que genera el turbo dentro del colector. La centralita usa ese dato para regular la presión de soplado y calcular el combustible. Si el sensor marca más presión de la real, la centralita cree que hay sobrepresión y corta; si marca menos, puede pedir más de la cuenta. En ambos casos suele terminar en modo de emergencia.
Una prueba sencilla que dice mucho
Con el contacto puesto y el motor parado, el sensor debe marcar la presión atmosférica, igual que el sensor de presión ambiente que muchos coches llevan en la centralita. Si los dos valores no coinciden, el sensor MAP está dando una lectura falsa. Es una comprobación rápida que evita cambiar turbos sin necesidad.
En carretera
Si en reposo está bien, salimos a probar con la diagnosis conectada y comparamos la presión pedida con la medida en una aceleración con carga en marcha larga. Si la real se queda corta, buscamos fugas en manguitos e intercooler o problemas en la geometría variable del turbo. Si se pasa, puede ser el sensor o la regulación del turbo.
Suciedad y aceite
El sensor está en la admisión, donde llegan vapores de aceite del cárter y, en diésel, hollín de la EGR. Con el tiempo se ensucia y responde más lento. En motores que hacen mucha ciudad, sin llegar a trabajar a régimen alto, se acumula más suciedad. A veces una limpieza con producto específico basta; si el elemento sensible está dañado, se sustituye.
Reparación
Sensor nuevo de calidad equivalente al original, conector revisado y prueba en carretera para confirmar que la presión real sigue a la solicitada. Si la causa era una fuga o el turbo, te lo explicamos y te damos presupuesto sin compromiso antes de seguir.