Guía completa

Método frente a intuición

Una avería eléctrica puede tener el origen lejos de donde se manifiesta. Por eso trabajamos con esquemas del fabricante y con el polímetro: seguimos el circuito desde la alimentación hasta el componente y de vuelta a la masa. Es más lento que cambiar la pieza sospechosa, pero suele salir más barato.

Consumos que vacían la batería

El caso más frecuente: el coche duerme unos días y no arranca. Si la batería está bien y el alternador carga, algo consume con el coche cerrado. Medimos el consumo en reposo, esperando a que los módulos se duerman, y vamos retirando fusibles hasta encontrar el circuito. Detrás suele haber un módulo que no se desactiva, una luz de guantera o maletero que se queda encendida o un accesorio instalado sin cuidado. Si dudas de la batería, mira también batería.

Cables que se rompen por el uso

Entre la puerta y la carrocería hay un fuelle de goma por el que pasan los cables de elevalunas, cierre y espejos. Con miles de aperturas, los hilos se parten por dentro. El síntoma es un elevalunas o un cierre que funcionan solo con la puerta en cierta posición. Lo mismo pasa en la bisagra del portón con la cámara y la luz de matrícula.

Agua y salitre

Las tormentas de otoño en la costa, los lavados a presión y una junta de parabrisas o de techo deteriorada dejan entrar agua donde no debe. Conectores bajo las alfombras o detrás de los guarnecidos se oxidan y empiezan los fallos intermitentes. En coches que duermen cerca del mar, el salitre acelera esa corrosión.

Reparar bien

Los empalmes los hacemos soldados o con conectores adecuados y protegidos con funda termorretráctil, nunca con cinta. Si hay que sustituir un módulo, lo codificamos. Revisamos también la caja de fusibles si el fallo lo requiere. Al terminar comprobamos el circuito con su consumo real. Te damos presupuesto sin compromiso antes de reparar.